Un día Stefani Germanotta, la joven que cantaba al piano en garitos de Nueva York, dejó “que el arte hablará por sí mismo” y naciera Lady Gaga. Esa artista que lo mismo deslumbra con un diseño de Armani que se coloca una langosta en la cabeza. Su ‘look’ es igual o más importante que su música, algo que Madonna ya supo explotar en la década de los 80 cuando nacía el fenómeno de los videoclips.
“Cuando escribo canciones ya estoy pensando en la ropa que quiero llevar al escenario”, declaró en una entrevista. Nada queda a la improvisación. Los pensamientos de Gaga terminan y empizan en ‘Haus of Gaga’ –inspirada en la escuela de arte alemana Bauhaus-, el equipo de creativos que fue fundado en 2008 para diseñar el universo de la diva.
Por aquel entonces, su novio y estilista Matthew Williams se hizo responsable de ‘Haus of Gaga’. La artista neoyorkina ha reconocido con el tiempo que él fue “el creador del principio de mi moda”. Más de un año estuvo al frente de la fábrica de sueños de la cantante hasta que (el amor se acabó) fue sustituido por Nicola Formichetti, la estrella de la nueva vanguardia de la moda. Se conocieron en una sesión de fotos para una revista en 2009 y a partir de ahí entablaron una estrecha amistad. Ahora trabajan juntos en todos sus conciertos, vídeos y producciones de moda
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